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Ahora llegaron al el templo de inmortales Orestes Miñoso y Tony Oliva.

Con la exaltación de los míticos Orestes Miñoso y Tony Oliva al Salón de la Fama de Cooperstown, por su brillante trayectoria en el béisbol de Grandes Ligas de Estados Unidos, suman seis los peloteros de la Isla caribeña que merecieron esa distinción.

Antes llegaron Martín Dihigo, Tany Pérez, Cristóbal Torriente y José de la Caridad Méndez, asimismo la historia antillana en el emblemático recinto no puede ser contada sin la obligada referencia al ejecutivo Alex Pompez y al periodista Rafael “Felo” Ramírez.

En caso de Pompez,  quizá, el menos conocido, estuvo a la vanguardia de la internacionalización de las Ligas Negras durante 35 años como propietario y ejecutivo en el período 1916-1950, en el cual se consagró como un excepcional descubridor de talentos

Así la mayor de las Antillas se consolida como el país extranjero con más exponente en el templo de los inmortales del deporte de las bolas y los strikes, ubicado en la ciudad de Nueva York, por delante de las mayores potencias latinas participantes.

Después están Puerto Rico (Roberto Clemente, Orlando Cepeda, Roberto Alomar, Iván Rodríguez y Edgar Martínez), República Dominicana  (Juan Marichal, Pedro Martínez y Vladimir Guerrero), Panamá (Rod Carew y Mariano Rivera) y Venezuela (Luis Aparicio).

Tras esperar más de cuatro décadas y media desde su retiro para escalar al Salón de la Fama, Oliva disfrutó de su tiempo en el podio: “Estoy muy contento de ser cubano”, dijo al término de su discurso a nombre de Miñoso, que murió sin verlo y en el suyo propio.

Fuente: OnCuba

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