Papá Montero, mito o realidad
Por: Olivia Terry.
Fue Papá Montero ficción o realidad? Yo, no lo sé. El caso es que alrededor del legendario personaje cubano hay mucha reticente bruma y broma, no obstante dice un viejo cuento o leyenda que en el marino poblado de Isabela de Sagua vivió un negro, quien nunca, aún con su cabeza blanca en canas, abandonó la alegría de vivir. Le decían Papá Montero y algo más…Canalla rumbero.
Bueno, eso…de que Papá Montero fue un canalla rumbero se dice que tiene mucho de verdad, pues gustaba de bailar la rumba cubana con hermosas y lindas mulatas, que lo acompañaban a todas partes en sus correrías de rumbero, porque siempre andaba de fiestas en cualquier barullo que se armara.
De color negro como el betún, cuando bailaba sudaba la gota gorda y le brillaba la piel. Su ropa y dientes impecablemente blancos, sombrero de Jipi Japa y zapatos de dos tonos de brillantes sin igual. Al rumbear reía a carcajadas, disfrutando hasta el cansancio.
Se dice que Papá Montero gozó más que gozón y miren que gozón… ya ustedes saben, pero un día se murió como todo el mundo, pero con una sonrisa. Aquel canalla rumbero antes de estirar la pata y rendir cuentas a Dios pidió que en su funeral hubiera mucha alegría, música y sobre todo toque de tambores en vez de lágrimas.
Toda esta historia de rumbero y de la última voluntad del que en vida fue Papá Montero está recogida en el cancionero folclórico de los años 40, en una pieza del compositor cubano Eliseo Grenet, de quien se dice era su medio hermano.
Como cosas del velorio del ñanpio se cuenta, que al iniciarse la canción se produjo un suceso singular e inesperado. En medio de un silencio sepulcral, la atribulada viuda se acercó al féretro en el justo momento en que sus amigos iban a comenzar el repique de las tumbadoras. De pronto la negra interrumpe el ceremonial con un gutural grito: Canalla Rumbero! En ese momento, si se puede llamar póstumo, el improvisado coro añadió la coletilla: A velar a Papá Montero/ zumba/ Canalla Rumbero.
Por supuesto que hasta la fecha no ha existido muerto más divertido y bailado que Papá Montero, y ustedes tienen fe de ello en el teatro, la televisión y el cine.
A velar a Papá Montero dice la tonada y no sabemos si llegó o no al cielo. Pero lo que es a mí, Olivia Terry, me basta con saber que si no está allá arriba, al menos aquí abajo forma parte del tradicional cancionero cubano.
Tomado del sitio oficial de Radio Cadena Habana