Fue el único país en organizar un programa integral de salud, masivo y gratuito.

Fidel recibe a niños de Chernóbil, el 29 de marzo de 1990. Foto: Juvenal Balán
El 29 de marzo de 1990, Cuba se convertía en el único país del mundo en organizar un programa integral de salud, masivo y gratuito de atención a niños que sufría enfermedades ocasionados por el accidente nuclear de Chernóbil.
En esa fecha el Comandante en Jefe Fidel Castro, recibía el primer grupo de 139 infantes que fueron atendidos en el Instituto de Hematología y en el Servicio de oncología del Hospital Pediátrico Docente Juan Manuel Márquez.
Se iniciaba así un inédito gesto de solidaridad y humanismo a pesar que la isla caribeña entraba en plena crisis económica a inicios de la década de los años 90 del siglo XX como resultado de la caída del otrora campo socialista.

La sede del programa sanitario se estableció en el reparto Tarará, al este de La Habana con una extensión de 11 kilómetros cuadrados, 520 viviendas y un hospital pediátrico, a solo 27 kilómetros del centro de la capital cubana.
En ese lugar radicaba desde 1976 el Campamento Internacional de Pioneros José Martí, que dispone además de 850 metros de playa de arenas blanquísimas, convenientemente utilizadas en función de la rehabilitación de los pacientes.
Los tratamientos abarcaron el sistema endocrino (hiperplasia tiroidea), el aparato digestivo, las adenopatías banales, y la otorrinolaringológico, así como las afecciones de la piel (vitiligo, alopecia y soriasis).

Entre 1990 y 2016 pasaron por las instalaciones de Tarará más de 26 mil pacientes, (23 mil infantes) de Rusia, Ucrania y Bielorusia, aquejados de las secuelas de las radiaciones y auxiliados por lo más avanzado de la ciencia médica cubana.
En el caso de las dolencias oftalmológicas presentadas prevalecieron los trastornos de la refracción, y alteraciones cardiovasculares, fundamentalmente con soplos funcionales, y en menor cuantía, con las cardiopatías funcional.
Este titánico esfuerzo de la medicina cubana, permitió la curación y rehabilitación de miles de menores, muchos de los cuales habían visto cegadas sus esperanzas o se les habían negado tratamientos en otras partes del mundo.
Hace unos días se anunció que regresarán la asediada Cuba 50 niñas y niños ucranianos diagnosticadas con problemas de la piel y cáncer y un segundo grupo, con parálisis cerebral, entre otros padecimientos, vendrán a fines año.
Fuente: Granma






