Skip to main content

Las comparaciones generalizadores confunden más que lo que aclaran.

Al concluir el año Fiscal 2022 la cantidad de emigrantes irregulares cubanos que entraron a Estados Unidos ascendió a 177,800, un fenómeno que algunos comparan con otros éxodos masivos sucedidos desde la Isla del Caribe.

Como se sabe, por el Mariel se fueron 125 000 personas en poco más de cinco meses, aunque la mayoría marchó en los primeros dos, es decir en un período mucho más corto que la más reciente oleada entre (octubre 2021-julio de 2022).

Si en esos 10 meses se hubieran ido al ritmo del Mariel, habrían entrado ya en territorio estadounidense 250 000 cubanos, por lo tanto no vale establecer tal explosión en las salidas ilegales desde Cuba durante el mencionado lapso.

En las balsas de agosto de 1994 salieron 35 000 personas, en solo 28 días, el tiempo que duró aquella crisis y si los que se han ido desde el primero de octubre hubieran salido a esa velocidad, la cifra alcanzaría 350 000, casi el doble.

Para seguir con números y cuentas, en la primera oleada migratoria (1959-62) se mudaron poco más de 50 000 al año; y en el Puente aéreo Varadero-Miami (1965-73), 48 000, en su totalidad con visas de residente americano.

Esas cifra es menos de la tercera parte de los reportados durante año, sin duda alguna, pero cuando se firmó y se empezó a aplicar el acuerdo migratorio (1995), los que salieron por mar y fueron devueltos se redujo a  26 mil hasta 2014.

En esa etapa el promedio anual bajó a mil 370, mientras fueron más los balseros haitianos y los dominicanos interceptados en travesías marítimas en esos 19 años, lo cual expresa la significación del citado compromiso migratorio.

Entre agosto de 2017 y mismo mes de 2022 deberían haber salido de Cuba de forma documentada y ordenada, sin riesgo ni costos exagerados 100 mil personas, pero se interrumpieron unilateralmente los acuerdo migratorio existente.

El flujo de oriundos de la Mayor de las Antilla que entraron sin visa a Estados Unidos, al amparo de la Ley de Ajuste Cubano,  se multiplicó entre 2014 (24 000) y 2016 (56 000), especialmente a través de la frontera de México (2/3 del total).

En esos dos últimos años del mandato de Barak Obama, hubo el mismo crecimiento en los intentos de entrada por vía marítima y el número de los capturados por la Guardia Costera saltó de 3 500 (2015) a más de 5 000 (2016).

El fin de la política de pies secos/pies mojados, adoptada por Obama apenas una semana antes de abandonar la Casa Blanca, hizo caer en picada el número de quienes trataban de alcanzar el sueño americano en rústicas embarcaciones.

Resulta incuestionable que el volumen del flujo actual no resiste comparación con la intensidad de fenómenos migratorios anteriores, ni puede hacerse sin considerar la línea de tiempo de cada uno, imprescindibles para contrastarlos.

Mucho menos establecer sus múltiples causas, incluida la crisis económica y solo encuestas confiables y estudios de campo permitirían juzgar con mayor precisión el peso específico de los diversos factores de atracción y expulsión.

Fuente: Cubadebate

Leave a Reply