La película sitúa su trama justo después de la crisis financiera de 2013.

La película española ‘Colisión’, que en principio parece un robo más, se convierte en una partida de engaños, miedo y supervivencia, donde cada decisión cuenta, cada gesto esconde algo y todos buscan escapar de algo más que de la cárcel.

El largometraje sitúa su trama justo después de los graves desmanes del sistema financiero que obligaron a España a solicitar un rescate bancario a la Unión Europea en 2012 a la vez que su estreno en Netflix coincide con el accidente ferroviario en Toledo.

El descontento e indignación social en un momento de crisis en la penínasula ibérica de ese periodo es aprovechado por el guion para construir una fuerte crítica al sistema bancario, que sirve de trasfondo al asalto a una sucursal madrileña.

La situación de precariedad, la falta de oportunidades y la inestabilidad de la España de 2013 justifican e impulsan los ideales, necesidades y la desesperación de la banda para arriesgar sus vidas en un atraco millonario a plena luz del día.

Además de la crisis económica generalizada, la cinta introduce problemáticas sociales colaterales que se agudizaron en esos años de tensión, como la ludopatía y la pérdida de confianza institucional, durante el gobierno de Mariano Rajoy.

Colisión expone a través de los integrantes del elenco las consecuencias de la crisis económica de 2008 que se saldó con el colapso de las cajas de ahorros, desahucios y deudas impagables para pequeños ahorradores y personas corrientes.

Aunque creemos haber sido testigos de un simple atraco fallido, lo cierto es que cada uno de ellos tiene sus propios motivos para querer ajustar cuentas con el banco, pero también una agenda oculta de la que no son partícipes los demás.

A pocos días del choque de trenes donde murieron 69 personas, la proyección del thriller, dirigido por Daniel Sánchez Arévalo, presenta una historia en la que los límites entre la justicia, el engaño y la supervivencia comenzarán a desdibujarse.

Quizá por simple coincidencia el trágico siniestro cobró la vida de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, promotora de la infame reforma laboral de 2012, que derivó en la huelga general desarrollada el 29 de marzo de ese año.

Convocada por los sindicatos mayoritarios como CCOO y UGT, junto a otras organizaciones obreras y movimientos sociales como el 15-M, motivó el rechazo a la medida que abarató el despido y flexibilizó las condiciones de contratación.

Aunque la producción cinematográfica de Sánchez Arévalo deviene en una suerte de atracos y un rompecabezas de traiciones, la coyuntura socioeconómica de esa época funciona como el motor inicial de la una reveladora historia de denuncia.

Hoy las manifestaciones multitudinarias, acampadas en La Puerta del Sol y otras plazas, adelanto electoral y convocatoria de una huelga general para el 11 de noviembre supone un antes y un después en la historia de la nación europea.

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