Era la única alternativa habitacional para los más pobres ante la falta de justicia social.

Un barrio de pobres en La Habana de antaño
En la periferia de la gran La Habana de la época anterior al triunfo de la Revolución de Fidel Castro, emergieron asentamientos en condiciones precarias e insalubres y entre los más notorios, figuraron “Las Yaguas”, “El fanguito”, “Hacendados” e “Isla de Pinos”.
Las viviendas improvisadas, construidas por las propias habitantes de aquellos lugares a partir de desecho carecían totalmente de servicios básicos (agua potable, electricidad, recolección de basura y sin alcantarillado), servían de morada a familias en extrema pobreza.
Estos sitios marginales formaban parte de la red de los llamados “barrios de indigentes” o asentamientos de tipo “llega y pon” que crecieron aceleradamente en los años 30, 40 y 50 del siglo XX debido a la falta de atención y justicia social de los gobiernos de turno.

Una de las callejuelas de Las Yaguas
Allí, en las afueras de la capital de Cuba, no muy lejos de los ricos, vivían los pobres en bohíos y casuchas levantadas con tablas viejas, hojalata, cartón, yaguas y materiales recolectados, ante la mirada indolente de las autoridades de la república mediatizada.
En un entorno insalubre sin urbanización formal, expuestas al fango, y la humedad que generaba enfermedades propias de la marginalidad urbana, en una etapa caracterizada por el abandono y la ineficiencia en los servicios públicos y altos niveles de corrupción.
Entre 1919 y 1931, la población habanera llegó a crecer en casi un cuarto de millón, a causa de la migración desde las desatendidas zonas rurales de la isla a la urbe capitalina y también de la llegada de extranjeros, en particular provenientes de España.

Una triste imagen del pasado que no volverá
Sin embargo, la construcción de viviendas no tuvo el mismo impulso, sobre todo, la destinada a los sectores más desvalidos y por el contrario, comenzaron a eliminarse muchas cuarterías en las zonas centrales capitalinas, luego del desalojo de sus moradores.
Era la expresión más brutal de una nación dominada por gobiernos constitucionales a fines a Estados Unidos (como los de Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás) marcados por la inestabilidad política que propiciaron el golpe de estado del Fulgencio Batista en 1952.
En los años de la década de 1950, América Latina experimentó una seria crisis socio-económica de la cual Cuba no escapó y llegó figurar entre los países de la región donde la miseria y el desempleo masivo habían cobrado dimensiones trágicas, según EcuRed.

Reparto Pastorita en Matanzas, una obra de la Revolución
Herminio Portell Vilá, profesor de Historia de América de la Universidad de La Habana afirmó en 1945 “Los llamados barrios de indigentes…, son otra etapa más sórdida que la de la cuartería en la crisis de la vivienda del pobre en nuestra capital”.
La promulgación de la Ley de Reforma Urbana en 1960, convirtió a inquilinos en propietarios de la vivienda mediante el pago de cuotas por un período determinado y propició el desmantelamiento de sitios marginales tras la edificación de módulos habitacionales.

Uno de tantos edificios de apartamentos entregados a obreros en La Habana
A la combatiente del Ejército Rebelde Pastorita Nuñez, quien dirigió el Instituto Nacional de Ahorro y Viviendas, se encomendó un amplio programa de edificación de inmuebles destinados a las clases más humildes que abarco la totalidad de las provincias cubanas.
Ella, Héroe Nacional del Trabajo, se valió de los mejores arquitectos y urbanistas, que coincidió con la maduración de las ideas de vanguardia en esta rama del conocimiento, tanto en lo técnico como en lo artístico y dispuso también de constructores bien calificados.
Hoy día, a pesar de la voluntad política y estatal, el fondo habitacional de la nación caribeña se encuentran muy deprimido, como consecuencia directa del endurecimiento del bloqueo económico, el cerco energético, y las medidas punitivas impuesta por Estados Unidos.






