También se cuela sin hacer ruido y siega vidas.

El Dengue, un crimen que perdura en la memoria. Foto: Bohemia.
Los bandidos encabezados por Ramón del Sol Sorí, colocaron un lazo al cuello de Ramón García Guerra, tiraron de la soga hasta que sus pies se separaron del suelo en medio de un pataleo desesperado, y se alejaron del árbol al darlo por muerto seguro.
Pero el peso de ese muchacho de solo 15 años de edad, flaco y desgarbado como la mayoría de los adolescentes, era menor del que los asesinos imaginaron y la cuerda no cumplió su propósito y aquel alfabetizador sobrevivió al intento criminal de la contra revolución.
Su delito era enseñar a leer y escribir, con un farol, una cartilla y un lápiz, en el Escambray cubano de 1961 a campesinos que hasta entonces solo conocían la oscuridad del analfabetismo, pero para sus captores esa labor constituía un crimen imperdonable.
Por eso aquellos asesinos lo dejaron colgando en medio del monte, como una advertencia, como un mensaje y con esa misma lógica criminal, la de castigar con la muerte a quienes se atrevían a construir un futuro mejor prosiguieron su macabra misión.
Con 18 años el maestro voluntario Conrado Benites se convirtió en la primera víctima del terrorismo contra el magisterio y cuando fue asesinado impartía clases a 44 menores por el día y por la noche a otros tantos adultos durante la Campaña Nacional de Alfabetización.
La noche del 24 de enero de 1963, una banda de alzados, bajo las órdenes de Juan José “Pichi” Catalá, tiroteó la vivienda campesina de Gregorio Rodríguez y Nicolasa Díaz, ubicada en la finca “La Candelaria”, en el término municipal de Bolondrón, Matanzas.
Como resultado de la agresión armada, fallecieron los niños Fermín Rodríguez Díaz, de 13 años, y su hermana Yolanda, de 11 y resultaron gravemente heridas, Felicia, de 16, y Josefa, de apenas 7, quien quedó sufrió secuelas permanentes y su madre Nicolasa.
Un ataque biológico que pocos conocen y casi nadie recuerda fuera de la Isla.

El Comandante en Jefe recorría constantemente los hospitales durante la epidemia. Foto: Granma/ Archivo.
En 1981, Cuba fue víctima de la epidemia de dengue hemorrágico, introducida deliberadamente por agentes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), que enfermó a 344 mil 203 personas y cobro la vida de 158, de los cuales 101 eran niños..
El doctor José González Valdés, director del Hospital Pediátrico de Centro Habana en aquel entonces, relató cómo los cuerpos de guardia comenzaron a recibir niños en oleadas, con síntomas que parecían un resfriado común pero que se agravaban con rapidez.
Durante el ataque biológico que pocos conocen o casi nadie recuerda fuera de la isla, el centro asistencia capitalino llegó a recibir entre 400 y 500 infantes diarios, en ocasiones hasta 1,200 y las historias de las familias que perdieron a sus hijos son desgarradoras.
La mayor de las Antillas suma más de 3 500 muertes directas por actos de terrorismo organizado, financiado y ejecutado desde Estados Unidos y más de dos mil ciudadanos quedaron con incapacidad de por vida, consigna Cubadebate.
Hoy día se manifiesta en el bloqueo económico, comercial y financiero más largo de la historia, que hiere con hambre, desabastecimiento, medicinas que no llegan, con vidas truncadas a causa del terrorismos de estado que no siempre se viste de bombas.






