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Estos medios articulan ahora una narrativa dirigida a promover un estallido social.

Los medios anticubanos del sur de la Florida, instrumentan por estos días una engañosa, intencionado y consciente campaña mediática que coloca a el pueblo como destinatario, en su empeño de subvertir el orden constitucional en la isla.

Sacan de contextos el llamado a la defensa de la Patria y omiten a conveniencia del discurso oficial la voluntad de los dirigentes cubanos de apelar a la condura en la búsqueda de una solución pacifica, a través del diálogo.

Imputan, falsamente a las autoridades políticas y del Estado Cubano como figuras guerreristas, que anteponen sus intereses personales al bienestar de hombres, mujeres y niños, a la vez que las culpan de la situación que atraviesa el país.

Recordar que el 29 de enero de este mismo año el belicoso ocupante del despacho oval, declaró a Cuba “amenaza inusual” para la seguridad nacional de Estados Unidos y desde ese día proclamó sus intensiones de tomar el lugar.

Dijo que cuando “terminara” con Irán desplegaría el portaaviones Abraham Lincoln cerca de las costa de la nación caribeña y sería de tontos irresponsables, incurrir en el error de no prepararse ante un eventual ataque militar al país.

En Cuba la concesión de la Guerra de todo el Pueblo, nació de la necesidad de enfrentar al enemigo imperial que desde hace más de seis décadas impone un cerco económico, comercial y financiero, que viola el derecho internacional.

De este castigo colectivo no hablan estas plataformas al servicio de las peores causas, y ahora pretenden erigirse como protectores de los oprimidos por un enemigo interno, que solo existe en las mentes calenturientas de sus escribas.

A las recurrente propaganda de presentar a Cuba como un estado fallido, dictatorial y autoritario se suman también el reclamo a desconocer el prestigio de los dirigentes, las instituciones y las organizaciones de masas.

Es de conocimiento mundial el genocidio que padecen los habitantes de la ínsula por parte de Washington, pero estos mercaderes del periodismo basura, pretenden manipular la verdad respecto a Cuba y el amor de su gente por la paz.

El dependiente cibernegocio contra Cuba articula actualmente una arquitectura narrativa orientada a las capaz poblacionales más atribuladas por el deterioro del nivel de vida, con el propósito de provocan un estallido social.

Catalogados como independientes o alternativos – en su casi totalidad asentados en Estados Unidos – basta ir tras la ruta del dinero que los alienta y articula para saber de quién dependen y a qué línea editorial responden.

El Departamento de Estado, la (USAID) y la (NED), financian esta maquinaria de tergiversación y manipulación, beneficiaria de los más de 500 millones de dólares que la Casa Blanca destinó en los últimos 20 años la subversión en Cuba.

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