El sentir del primer medallista olímpico del deporte revolucionario cubano.
El exvelocista Enrique Figuerola Camue, primer medallista olímpico del deporte Revolucionario cubano, impuso 29 marcas nacionales y fue el único atleta de la isla en igualar un récord del mundo en 100 metros.
Nació y creció en el barrio Loa Hoyos de la ciudad de Santiago de Cuba y cuenta que el entrenador de atletismo José del Cabo Lesseps, le dijo: ‘qué lástima que tú seas pelotero’. ‘Él me llevó a la pista, es mi verdadero descubridor´.
En los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Juan 1966, en los que Cuba compitió en el terreno de la emulación pacífica y combatió en defensa de los derechos de la Patria, el Fígaro, fue el abanderado de la ‘Delegación de la Dignidad’.
“Me hablabas de la fama, pero hay algo de más honor, o algo superior al orgullo de haber sido un integrante de esa delegación. Podía o no ganar en la pista, pero jamás faltaría al compromiso con la Patria”, expresó en entrevista a Jit.
“Fue como mi segundo padre, se relacionó tanto conmigo que llegamos a analizar juntos las estrategias a seguir en mis carreras. Se preocupó por el desarrollo del deporte como derecho del pueblo, dijo al referirse al líder Fidel Castro.
Corrió en 26 ocasiones en 10.02 segundos los 100 metros; en cinco lo hizo en 10.01, y en dos en 10.00 y en los rankings anuales de la Asociación Internacional de Estadísticas de Atletismo, clasificó seis veces entre los diez primeros.
Su estirpe de competidor lo distinguió frente a rivales de élite, incluso ante Bob Hayes, el estadounidense que lo venció por solo por una centésima de segundo en la reñida final por el oro de los Juegos Olímpicos de Tokio-1964.
“Yo siempre estoy listo para el combate. Hoy vivimos días muy parecidos a los del Cerro Pelado en 1966 y, aunque queremos la paz, estamos listos para defenderla como lo hicimos entonces en San Juan”, declaró con firmeza.





