Los disturbios sube de tono, mientras Trump prosigue sus deportaciones masivas.
La creciente indignación por las condiciones en los centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se centra este martes en Newark, Nueva Jersey, un día después de que una tensa protesta derivara en caos.
Los manifestantes en Delaney Hall, una instalación de propiedad privada con capacidad para 1.000 camas, bloquearon vehículos gubernamentales sin distintivos y forcejearon con agentes armados y con los rostros cubiertos.
Algunos utilizaron botes de gas y porras, mientras, las tensiones afuera del campamento se intensificaron durante el fin de semana y políticos pidieron supervisión tras meses de acusaciones de condiciones inhumanas, según CNN.
Otros establecimientos de ICE en el país también han enfrentado acusaciones de condiciones deficientes mientras el Gobierno del presidente Donald Trump continúa una campaña masiva de deportación a nivel nacional.
“La gente duerme en el suelo, las habitaciones están abarrotadas, no hay comida y las celdas tienen frío extremo sin mantas. No son condiciones dignas para vivir” dijo la abogada Selenia Destefani, representante de algunos detenidos.
La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, y otros legisladores demócratas confirmaron que no se les permitió ingresar a Delaney Hall el domingo y el lunes, en tanto se supo que las visitas fueron suspendidas por “precaución”.





