«Cualquier donante puede dar fe de esa realidad», expresó Díaz-Canel.
«La experiencia de nuestro país en recibir ayuda internacional, incluyendo de EE.UU, es amplia y constructiva. Cualquier donante puede dar fe de esa realidad», así expresó en su cuenta en X el presidente Miguel Díaz-Canel.
Así, respondió el mandatario — sin nombrarlo — a Marcos Rubio, secretario de estados en el vecino país, quien en una breve entrevista durante su estancia en China, puso en duda, sin evidencia alguna, la honestidad de los dirigente cubanos.
En otra de sus burdas mentirás, dijo que no permitiría que los gobernantes de la isla caribeña se robaran el dinero que presuntamente donará Estados Unidos y recalcó que por esa razón encomendaría la entrega a la Iglesia Católica.
Se refería al ofrecimiento de ayuda a Cuba de 100 millones de dólares, de la nación que representa, y al decir de Díaz-Canel, no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba, por muy inconsecuente y paradójico que resulte la medida.
En su escrito, el estadista, consideró fácil y expedito el levantamiento o alivio del bloqueo impuesto a Cuba, pues se conoce que la situación humanitaria es fríamente calculada e inducida (…) Las prioridades son más que evidentes, enfatizó.
Brindar ayuda por una parte mientras se profundiza el castigo colectivo por otra, constituye una muestra palpable de doble rasero y más aun, Rubio trató de engañar a la opinión pública al decir ahora que La Habana rechazó la donación.





