Washington busca imponer a la isla una dependencia económica forzosa.
La intención de Estados Unidos de imponer a Cuba una dependencia económica forzosa, en detrimento de los socios y firmas foráneas que tradicionalmente han contribuido al desarrollo de la Isla, fue denuncia en La Habana.
El vice primer ministro y titular del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, alertó al respeto durante su intervención en la Asamblea General de la Cámara de Comercio de la República de Cuba.
Señaló que, mientras muchas navieras y aerolíneas extranjeras dejan de tocar puertos cubanos o de volar a La Habana, compañías estadounidenses mantienen sus frecuencias regulares a territorio cubano sin temor a sanciones.
Expuso el peligro de una estrategia dirigida a arrastrar al país hacia un comercio en una sola dirección, sujeto a autorizaciones administrativas por sectores, productos y empresas, con condiciones financieras muy rígidas y desfavorables.
Recordó el directivo que Cuba no puede exportar a Estados Unidos productos como níquel, tabaco, ron y biofarmacéuticos, que constituirían un mercado natural para Washington, ni tampoco autorizan su turismo a la Isla caribeña.
Subrayó que el camino del desarrollo económico y social depende exclusivamente de los cubanos, aunque se promueva la solidaridad de países amigos. “Nadie va a venir acá a hacer lo que nos toca hacer a nosotros”, enfatizó Pérez-Oliva.
Insistió en resolver los problemas preservando la soberanía, la independencia, la autodeterminación y el programa social, y asimismo se refirió a la urgencia de transformar el sistema bancario, según Agenda Económica.





