Tras 23 canciones y dos horas de concierto, un público puesto en pie ovacionó al trovador.

La pista y las gradas del Coliseum de A Coruña se llenaron totalmente la noche de este sábado para escuchar y sentir el reencuentro del pueblo gallego con el trovador cubano Silvio Rodríguez, quien cumple una extensa gira por España.

Quizás acostumbrados a los delirios de estrellas que se creen con derecho a disponer del tiempo de sus seguidores, algunos asistentes aún no habían tomado asiento cuando el compositor y sus siete escuderos musicales arrancaron, a las 21:00 horas, el recital.

“Quiero dedicar este concierto a una mujer con la que tuve la suerte de ser su amigo: Begoña Caamaño”, fueron las primeras palabras del célebre trovador, en recuerdo de la escritora y periodista a quien fue dedicado este año el Día das Letras Galegas.

Un respetuoso silencio acompañó a Silvio durante los temas nuevos que interpretó en la primera parte del concierto, pero cuando en tercer lugar sonó “Sueño con serpientes”, ya se intuyó lo que iba a ocurrir en el segundo tramo del recital.

“Escaramujo”, “Pequeña serenata diurna”, “Canción del elegido”, “El necio”, “Te doy una canción” y “Por quien merece amor” fueron muy tarareadas, pero, por supuesto, “Ojalá” es posible que no dejara a ningún asistente con sus cuerdas vocales inmóviles.

Si Luis Eduardo Aute, su gran “Mano a mano”, hubiese levantado la cabeza, sencillamente proclamaría: “La Belleza”, tema que interpretó de forma conmovedora, tan solo acompañado por la magistral flauta de Niurka González, su esposa, y el piano de Malva, la hija de ambos.

Tras 23 canciones y dos horas de concierto, Silvio y sus músicos  finalizaron el espectáculo entre un prolongado aplauso de un público puesto en pie, que quedó con ganas de escuchar también “¿Dónde pongo lo hallado?”, “La Maza”, “Óleo de mujer con sombrero”.

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