Los directivos cubanos del turismo garantizan seguridad y tranquilidad.
La Habana, como principal puerta de entrada a Cuba mantiene hoy un atractivo insuperable para quienes llegan por primera vez en plan de vacaciones y el solo hecho de pasear por su centro histórico, es diálogo constante con el pasado.
El corazón palpitante de este legado se encuentra en sus plazas, verdaderos salones de época alrededor de los cuales se agrupan las mansiones más emblemáticas, con sus portones de madera maciza, vitrales, y columna de mármol.
Los guías lo describen, por ejemplo, La Plaza de Armas, la más antigua de la ciudad, el Palacio de los Capitanes Generales, una joya del barroco colonial del siglo XVIII que hoy alberga el Museo de la Ciudad, o el Palacio de los Condes de Santovenia.
A la vista las arcadas típicas de las construcciones circundantes, e impresionante artesonado mudéjar, cuando muchas de ellas ofrecen una lección viva de cómo era la vida doméstica de la aristocracia habanera de los siglos XVIII y XIX.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1982, la Habana Vieja es un auténtico museo al aire libre donde cada casa centenaria es una pieza única.
Los directivos cubanos del turismo garantiza seguridad y tranquilidad en muchas personas que deciden enfrentar las dificultades económicas de la ínsula caribeña y llegar a ver qué ocurre, o tan siguiera a disfrutar de su sol y playas.




