ANGELINA JOLIE, GAJES DEL OFICIO.
Angelina Jolie, con una filmografía de casi 40 películas desde su irrupción oficial en el cine en 1993, figura hoy en día entre las 10 actrices de Hollywood mejor pagadas y es una de las mujeres más atractivas del mundo, por lo cual constituye centro de atención de importantes medios dedicados al entretenimiento.
Ella es uno de los mitos sexuales de la actualidad y quizá por esa razón su desempeño profesional pasa a un segundo plano, en medio de una conducta, cuajada de amantes, matrimonios y relaciones lésbicas, que sólo su unión con Brad Pitt logra aportar algo de calma, sin llegar a safarse de su rótulo erótico.
La muchacha, nacida en Los Angeles, California, el 4 de julio de 1975, dice tener pocas amigas en la meca del cine y su vida personal envuelta en el misterio y la polémica, incluye un controversial triángulo amoroso, que involucró tanto a su primer marido, el actor Johnny Lee Miller como a la modelo Jenny Shimizu.
La bellla y mundialmente famosa artista, de labios carnosos, enigmática mirada y exuberante anatomía, se enredó en 1997 con el líder de la legendaria banda de Rock The Rolling Stone, Mick Jagger, cuando era una desconocida y su casamiento con el también actor Billy Bot Thornton, devino un rotundo fracaso.
En el libro “Angelina: Una biografía no autorizada”, el escritor Andrew Morton la detalla como maníaca sexual y devela que a los 16 años la chica estuvo con la pareja de su propia madre y además se corrieron rumores, ya fuera del citado texto que tuvo un corto romance con Ethan Hawke, cuando este era pareja de Uma Thurman.
En un currículo para no perder de vista la Jolie, sorprendió por sus aparentes amores secretos con Brad Pitt, durante el rodaje de la cinta Sr y Sra Smith, en momentos en que su actual esposo estaba con Jennifer Aniston y en las líneas de Morton aparecen affaires con Ralfh Fiennes y con el cantante Lenny Kravitz.
Su existencia es algo así como un guión cinematográfico, pero comparada con otras estrellas del amplio y glamuroso universo del espectáculo, Angelina Jolie, empeñada en actos filantrópicos y otras causas sociales, no es un desatres, ya que en el ámbito donde se desenvuelve pesan más las especulaciones y rumores de la prensa sensacionalista.
Muchos de los encuentros y desencuentros amoroso de Angelina Jolie, surgieron en el set de filmaciones, en algo común en el mundo del celuloide, pero si comparamos su proceder con el de símbolos sexuales como Marylín Monroe, en Estados Unidos o Brigitte Bardot en Francia, la media naranja de Brad Pitt se queda corta.
ZUNZUNCITO: EL SUMBIDO DE SUS ALAS.

El zunzuncito, pájaro mosca (mellisuga helenae) endémico de Cuba, es el ave más pequeña del mundo con unos seis centímetros de longitud del pico a la cola y un peso promedio de dos gramos. Al volar agita sus alas 80 veces por segundo y durante el apareamiento hasta 200, por lo que puede alcanzar hasta 114 kilómetros por horas. Se alimenta del néctar de la flores y de pequeños insectos .
EL AMOR DE JOSÉ MARTÍ POR SU MADRE.
Nacida en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, Leonor Antonia de la Concepción Micaela Pérez Cabrera, procedía de una familia que contaba con algunos recursos económicos, los que llegaron a acrecentarse cuando, a poco de llegar a la isla, el padre gana un primer premio de la lotería que les permite vivir en una casa bastante espaciosa y cómoda en la calle Neptuno. En 1952 se une en matrimonio con el militar valenciano Mariano Martí, y un año más tarde, les nace su primogénito, al que bautizan con el nombre de José Julián. A éste se le suman en pocos años siete hijas: Leonor (la Chata), Mariana Matilde (Ana), María del Carmen (la valenciana), María del Pilar Eduarda, Rita Amelia (Amelia), Antonia Bruna y Dolores Eustaquia (Lolita)
Leonor Pérez Cabrera fue alguien que rompió con los códigos sociales de la época al aprender a leer y escribir de forma autodidacta y algo aún más insólito fue que atendió, en ausencia del marido, cuando éste se encontraba en Hanábana como juez pedáneo, los pocos bienes de la familia, en una época en la cual estos menesteres se destinaban solamente a hombres, amigos o familiares, poniendo en evidencia no solo los vínculos afectivos del matrimonio sino también la absoluta confianza en las habilidades, inteligencia y prudencia de la isleña para administrar asuntos de la economía familiar.
En más de una ocasión el patriota cubano enfatizó el papel desempeñado por sus padres en su formación ético-moral: “¿Y de quién aprendí yo mi entereza y mi rebeldía, o de quién pude heredarlas, sino de mi padre y de mi madre?”, señalaría con justicia. Puede decirse que el amor de Martí por “los pobres de la tierra”, como muy acertadamente ha dicho Fina García Marruz, comenzó en el hogar
Cercana la fecha del Día de las Madres, que en Cuba se celebra el segundo domingo de mayo, no tenemos más que releer sus poemas y cartas a su querida madre, para la que siempre tuvo un trato cortés y respetuoso, a sabiendas de que su sinceridad, en cuanto a sus ansias de libertad e independencia de su patria, provocaban cierto enojo en ella.
La histórica recopilación de Las Obras Completas de José Martí, Edición Conmemorativa del Centenario de su Natalicio, Editorial Lex, La Habana Cuba, 1953, en su Volumen II, recoge en su Epistolario Familiar, unas cartas que el Apóstol escribió, donde aparecen 5 enviadas a su madre entre los años 1861 al 1895.La última, fechada en Montecristi, República Dominicana el 25 de marzo de 1895, es corta pero resume su amor a Doña Leonor y a sus hermanas, el cual nunca estuvo por debajo de sus principios independentistas.
Madre mía*:
Abrace a mis hermanas, y a sus compañeros. ¡Ojala pueda algún día verlos a todos a mi alrededor, contentos de mí! Y entonces si que cuidaré yo de Vd. con mimo y con orgullo. Ahora, bendígame, y crea que jamás saldrá de mi corazón obra sin piedad y sin limpieza. La bendición.
J. MARTí
GAVILÁN CARI-CARE: DESTINO TRUNCO.

El Cari-Care es un ave carroñera diurna, relativamente pequeña que habita en las sabanas venezolanas.
En el extremo occidental de Venezuela sorprende siempre la belleza del gavilán Cari-Care a los estudiosos de la avifauna: De mediano arte activo, con ojos embriagados de lejanía, amoroso aventurero del aire, certero cazador, marrón oscuro la parte superior de su cabeza, el cuello blanco crema, pecho moteado de franjas rojas y amarillas, el resto de su cuerpo castaño prieto, fuerte su ganchudo pico, garras vigorosas.
Entre el sur del Lago de Maracaibo y los Andes Merideños, en Venezuela, se extiende una enorme llanura, ayer absolutamente selvática, hoy solo la cubren pastizales destinados a la cría de ganado vacuno o enormes siembras de plátanos (banano, cambur). Ayer, sobre aquellos gigantes representantes del bosque tenían sus nidos los gavilanes Cari-Care, hoy estos se apiñan sobre los pocos árboles dejados en pie.
Riegan, los dueños de esas fincas agrarias, sus pastizales o platanales, para mantenerlos en condiciones de producción optimas, con herbicidas, insecticidas, fungicidas, mas estas sustancias también matan a los sapos, las serpientes, las ranas, las lagartijas, los caracoles, las gallináceas silvestres, el alimento natural de los Cari-Cares, debido pues, a la brutal agresión contra su hábitat comenzaron estos hermosos falcónidos a emigrar hacia las tierras altas de los Andes Merideños en busca de rehacer su espacio vital.
Yo soy testigo de ello: Durante mis caminatas matinales por los alrededores de la ciudad de Mérida los veo llegar en escasas bandadas, macilentos, se posan en donde pueden para aliviar su cansancio, se les observa agotados, de mirada triste, medio desplumados. No resulta corto el trayecto para lograr su futura sobre vivencia: desde El Vigía, capital administrativa de las tierras planas, calidas, del Sur del Lago de Maracaibo, subir hasta Mérida –la urbe- en un automóvil confortable, a una velocidad promedio de 70/90 kph se tarda hora y media su recorrido, ¿cuánto tiempo y energía requiere un gavilán para cruzar el mismo espacio?…
Los campesinos de esta parte alta del estado Mérida laboran la tierra con mejor sentido ecológico. Conservan en lo posible la flora nativa, sus cultivos se orientan en lo fundamental hacia las hortalizas, tubérculos (sobre todo la papa), la poca ganadería reclama necesariamente los procedimientos llamados intensivos: mayor cuidado tecnológico para un mejor aprovechamiento de los pocos espacios. Acá, con todos los contratiempos de la difícil contemporaneidad, el salivan Cari-Care podrá volver a soñar mientras remonta los aires en busca de la casa, a creer de nuevo en la naturaleza, en su verdor sin trampas, sin la muerte oculta, invisible de los plaguicidas.
EL MANJAR DE LOS ESCLAVOS.

Los colonizadores españoles introdujeron en Cuba el plátano, que más tarde formó parte de la comida de los esclavos africanos.
El plátano,originario del sudeste asiático, se cultiva en más de un centenar de países y es el vegetal intertropical más consumido del mundo. La India es el principal productor mundial y Ecuador el más importante exportador. Crece en racimos de hasta 100 unidades y 50 kilográmos de peso y es mucho más rico en calorías que la mayor parte de los frutos por su alto contenido en fécula.
A veces se traza una diferencia entre las bananas cosumidos como fruta y el plátano vianda, que debe asarse, freírse o hervirse antes de su ingesta . En Cuba la cocina típica lo incluye entre sus platos más populares. El fufú es uno de ellos y su modo de preparación consiste en la mezcla de plátano verde machacado, entreverado de cerdo y un sofrito a base de ajo, sal, jugo de limón y acéite. Pero por qué los cubanos lo llamamos fufú? Cuál es el origen de la palabra?
Según Don Fernando Ortiz, el gran investigador del folclore cubano, durante la dominación inglesa en Cuba, después de la toma de La Habana, entraron muchos esclavos llevados por los invasores. La comida que normalmente se daba a los esclavos era plátano hervido y machacado y se cree que esta forma de comerlo venía de Ghana y Sierra Leona. Los negreros ingleses acostumbraban a decir “food, food, food” (comida, comida, comida!), cuando repartían las raciones a los esclavos; de ahí que éstos comenzaran a darle el nombre de “fu-f’ú”.
Este plato se conoce como machuquillo y matajibaro en algunos lugares de la región oriental cubana, mofongo en Puerto Rico ; y mangu en República Dominicana.
BRINDIS DE SALAS: EL PAGANINI NEGRO.
Es ya de noche en La Habana colonial, cuando cuatro amigos -negro uno de ellos- entran a un bar, después de un concierto, a refrescar. El dependiente, solícito, toma el pedido de los blancos y cuando el otro se dispone a ordenar, le da esta respuesta insolente:
-Yo no sirvo a negros, sino a caballeos
El aludido apenas puede reprimir la ira. Se incorpora de golpe, señala, altanero, la condecoración que luce en la solapa izquierda del frac y dice:-Pues yo soy Caballero de la Legión de Honor francesa y no hay en este salón quien pueda decir lo mismo
EL PAGANINI NEGRO
Es Claudio José Domingo Brindis de Salas y Garrido, “el rey de las octavas”, el violinista excepcional que tiene ya los oídos acostumbrados al aplauso, cosecha fama y dinero en Europa y América, y que a lo largo de su vida sumará a la condecoración de Francia las que le otorgaron los reyes de España e Italia, Austria y Portugal. El emperador de Alemania, sin ir más lejos, le concede los títulos de Caballero de Brindis y Barón de Salas. Habla seis o siete idiomas y se presenta en escena con un Stradivarius auténtico. Alterna con Bartolomé Mitre en Argentina, y con el general Porfirio Díaz, en México, y es profesor de música de la familia del monarca alemán.
Pero este hombre que acumula honores y saborea el triunfo, que vive la existencia a plenitud y dispone de la gloria a su antojo, morirá en Buenos Aires en la mayor miseria y el más cruel olvido. Cuando ya agonizante lo desnudan en un hospital de la asistencia pública, le encuentran, bajo la ropa mugrienta, un corset de seda, vestigio de sus días de Don Juan, y en los bolsillos el pasaporte alemán y el recibo de la casa de empeños en la que por diez pesos dejó su Stradivarius que había costado 100 000. La era del virtuosismo quedaba atrás en la música; la tuberculosis minaba los pulmones del violinista y devastaba su cuerpo, y aquel “negro atorrante”, como alguien lo llamó, de “hermosa y simpática figura” y de quien llegó a decirse que parecía “un hombre rubio tallado en ébano”, no era más que un guiñapo.
EL GENIO PRECOZ
Alejo Carpentier, remiso a recargar su libro con las figuras de intérpretes y de concertistas, no puede eludir en su La música en Cuba el nombre de Brindis de Salas, “el más extraordinario de los músicos negros del siglo XIX […] un personaje singular que constituyó un caso sin precedentes en la historia musical del continente”.
Nació en La Habana –calle Águila, 168- el 4 de agosto de 1852. Junto a su padre –un destacado director de orquesta- se inició en la música y prosiguió estudios con el belga José Van der Gucht, avecindado en la ciudad. Tenía ocho años de edad cuando dio a conocer su primera composición, y once cuando ofreció su primer concierto. En 1869 matriculó en el Conservatorio de París y a partir del año siguiente, y durante un lustro consecutivo, ganó el Premio de Honor que concedía esa casa de estudios.
Egresado del Conservatorio comienza una vida artística intensa. Todas las puertas se le abren. Arrebata en Italia. Los alemanes se sienten tocados por su arte inimitable. El famoso Ignacio Paderewsky lo acompaña durante sus presentaciones en Polonia. Se hace aplaudir en Rusia y en Inglaterra, y también en toda América Central y Venezuela. Regresa a Cuba y se anota, en el teatro Payret, un éxito clamoroso.
La crítica lo halaga en todas partes y en todas partes el artista lleva al público a un clima de delirio. Brindis de Salas sorprende con sus grandes golpes de arco, sus facultades fenomenales, la fantasía brillante y un repertorio erizado de escollos que sabe siempre vencer. Bien pronto comienzan a llamarle “el Paganini negro”. Existe, dicen los especialistas, una similitud diabólica en el virtuosismo de ambos ejecutantes.
ES LO QUE DOY YO DE PROPINA
De La Habana se va a México, y de ahí, a Europa otra vez. Está en Barcelona cuando alguien lo invita a Buenos Aires. Le atrae, ciertamente, esa ciudad que todavía no conoce y en la que tampoco se sabe de su arte. Trata allí de conseguir un contrato digno de su fama y solo logra, de momento, que un empresario le ofrezca la ridícula suma de cien pesos por concierto.
-¿Cien pesos? ¡Eso es lo que doy yo de propina! –responde Brindis.
Bien pronto consigue lo que se propone. Se hace escuchar en las residencias particulares de lo más selecto de la sociedad bonaerense, y aparece el contrato añorado de mil pesos por función. La burguesía argentina se lo disputa. Le obsequian un soberbio solitario de diamantes, y sus nuevos amigos adquieren para él un Stradivarius legítimo.
Allí tiene amores con una argentina apasionada; luego, en Berlín, se casa con una dama de la aristocracia alemana, y de esta unión nacen tres hijos. Pero la relación dura poco porque la mujer, dice Nicolás Guillén, no puede soportar a aquel artista “excéntrico y andariego” que a veces derrocha su arte en cafetines de barrio ante un público de marineros borrachos. Era, apunta Salvador Bueno, un hombre original y pintoresco, algo extravagante, demasiado afectado en su trato y en su porte. Hablaba casi siempre en francés y quizás algunas veces tuvo que dejar transparentar su condición de súbdito alemán para recordar que no debía sumisión a las autoridades españolas de su isla natal.
En 1895 está una vez más en Cuba. Volverá en 1900 y en 1901. La música avanza por nuevos derroteros y el arte de Brindis va en descenso y su genio declina. De aquí para allá, en América y en Europa, pasa diez años en la oscuridad y en el olvido hasta que, enfermo y pobre, decide retornar a la Argentina de sus grandes triunfos. ¿A qué? Nadie lo sabe con certeza, tal vez para reencontrarse con aquella mujer apasionada de antaño o para evocar mejor los días de esplendor que quedaron atrás para siempre. Ahora sus amigos están muertos y nadie lo acoge; vaga por las calles y nadie lo reconoce. En el hospital, se niega a identificarse. Cuando, por el pasaporte, se sabe su nombre, la noticia corre por toda la ciudad: se moría “el Paganini negro”, “el rey de las octavas”. Los médicos le atienden con esmero, pero el esfuerzo resulta inútil.
En la madrugada del 2 de junio de 1911, sin pronunciar palabra ni dejar escuchar una queja, fallece Claudio José Domingo Brindis de Salas. La funeraria rehúsa cobrar el servicio de primera clase que presta al gran músico y sus restos, cubiertos con la bandera cubana y acompañados por el reducido número de compatriotas que radica en Buenos Aires, son conducidos al Cementerio del Oeste.
En 1917, el periódico La razón inicia una campaña para dar al artista una tumba acorde con su fama, y, como homenaje de la colonia cubana y la prensa bonaerense, se coloca una tarja de mármol ante el nicho que guarda sus despojos. Faltaba aún, sin embargo, el último periplo de este andariego que fue Brindis de Salas, pues en 1930 y con grandes honores, sus cenizas fueron trasladadas a La Habana.
Por Ciro Bianchi Ross.
Tomado de sitio online de Radio Cadena Habana.
CLÍMAX EN NUESTRA BELLEZA LATINA 2012.
La sexta temporada del concurso “Nuestra Belleza Latina”,auspiciado por la Cadena Univisión, alcanza el clímax de las emociones, tras reducirse a cuatro el número de finalistas que buscan la corona y el premio equivalente a un cuarto de millón de dólares, incluida una beca como talento artístico del poderoso medio de comunicación hispanoparlante.
El grupo de aspirantes lo integran ahora Vannesa de Roide, de Puerto Rico, Setareth Khatibi, en representación de México, Nataliz Jiménez de República Dominicana y Karol Scott de Venezuela, entre las 52 concursantes de origen latino eliminadas de la confrotación, que culminará el próximo domingo.
El jurado del evento, patrocinado por el más grande emporio mediático de habla hispana, con sede en territorio norteamericano, lo preside el cubano Osmel Sousa y como en otras ocasiones los chismes de pasillo y las intrigas e injurias en torno a las pretendientes al cetro, caracterizan las jornadas competitivas.
El certamen iniciado hace casi un quinquenio premió con anterioridad a las mexicanas Alejandra Espinosa (2007) y Ana Patricia González, (2010) a Melisa Martín de Puerto Rico (2008), Greydis Gil de Cuba (2009) y Nastassja Bolivar de Nicaragua (2011), mientras la habanera Jenny Arzola, mereció el cuarto lugar ese último año.
ASERE QUE VOLÁ Y LA JERGA QUE INVENTAMOS.
En Cuba la utilización de la mano de obra esclava de origen africano en el siglo XVI, tras el exterminio de los aborígenes durante la época colonial, dejó huellas de los diversos dialectos dentro de léxico y la fonética de la isla, incluso para los propios españoles, que lograron imponer el castellano como la lengua que hablamos hoy en dia.
Los vínculos entre africanos, españoles e indígenas forman parte de la nacionalidad cubana, pero en el caso de las voces utilizadas por los primeros no siempre han sido bien vistas y están sujetas al rechazo, por ser consideradas de los barrios marginales y pertenecer a la delicuencia; y es cierto que esa es su verdadera procedencia.
Los prejuicios raciales heredados de los colonizadores mantuvieron esas expresiones como patrimonio de las capas bajas y en especial de los negros y actualmente muchos linguistas critican su empleo y las catalogan incultas, pero aún así los cubanos hemos incorporado al habla popular e informal una infinidad de palabras de ese tipo.
Hoy escuchamos a jóvenes y adultos de cualquier estrato social y linguístico decir ambia, cúmbila, consorte, monina, nague o negue y asere, esta última las más pronunciada y difundida entre todas y es que el poeta nacional Nicolás Guillén incorporó a nuestra literatura la lengua de los negros bozales como algo natural.
El término asere es de auténtica estirpe carabalí y no Yoruba o Lucumí como se ha dado a creer y fue registrado en 1961 en su presente significación como amigo fiel, en la compilación “Habla popular cubana de hoy“ de la revista Actas del Folklore y en la colección de cubichismos del escritor y periodista Argelio Santiesteban.
El vocablo no es tan nuevo entre los cubanos como algunos pìensan, ya que en la década del 30 el contrabajista y director de orquesta Estanislao Servía, compuso el danzón “Asere Cipriano“ y en la novela “Las Iniciales de de la Tierra“, de Jesús Díaz, aparece el término, como muestra de su inclusión en el lenguaje escrito.
Gonzalo Martín Vivaldi, catedrático y periodista granadino fallecido en 1983 planteó en una ocasión y con razón. “El diccionario va detrás de la lengua: es un espejo donde se refleja el decir de la gente. No crea ni inventa, recolecta“ , como se manifiesta en el tan recurrido asere, propio de los oriundos de la mayor de las Antillas.
Los primeros habitantes de Cuba y los esclavos africanos nos dejaron palabras que persisten en nuestra forma de expresarnos, pero al rico vocabulario isleño se suman otras que forman parte de la jerga que inventamos a díario, como es el caso de Qué volá?, que quiere decir cómo estás? o qué pasa?, según la intención del parlante.
Ahora bien, los cubanos desperdigados por el planeta, en mayoría en el sur de la Florida, también hablamos así, como fieles exponentes del legado de nuestros ancestros, con la problemática que los emigrantes de otras naciones apenas nos entienden, cuando hablando el mismo idioma decimos: Que volá asere? y la pura? y el curralo?
- NUESTRA BELLEZA LATINA: LA GRAN FINAL.
- ANGELINA JOLIE, GAJES DEL OFICIO.
- ZUNZUNCITO: EL SUMBIDO DE SUS ALAS.
- EL AMOR DE JOSÉ MARTÍ POR SU MADRE.
- GAVILÁN CARI-CARE: DESTINO TRUNCO.
- FAVORITAS NUESTRA BELLEZA LATINA.
- EL MANJAR DE LOS ESCLAVOS.
- BRINDIS DE SALAS: EL PAGANINI NEGRO.
- CLÍMAX EN NUESTRA BELLEZA LATINA 2012.
- ASERE QUE VOLÁ Y LA JERGA QUE INVENTAMOS.
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